Proust, Las madalenas y la metáfora de un buen colocón

Proust, Las madalenas y la metáfora de un buen colocón 6 de Feb, a las 09:57

El pasado viernes, día dedicado al cuidado personal, invertí unos minutillos en uno de esos placeres mundanos que nos desmitifican: La búsqueda de gangas.
Como me resulta difícil acudir al genuino paraíso de los baratillos, El Rastro madrileño, no tuve más remedio que dejarme caer por un sucedáneo modernista, el Cash Converters.
En estos centros te puedes encontrar de todo, lo malo, lo bueno, lo barato, lo caro, lo antiguo, lo moderno, la tecnologías y la literatura.
Compré en ambos extremos. La tecnología asiática, y la literatura olvidada, y en ambos encontré pequeños placeres cotidianos a precios más que aceptables.
Por un lado, unos altavoces que me permiten escuchar algo de música en mi retiro getafense.
Por otro, 6 libros, divididos como sigue:
1/ Tres para torturar a mis hijos: Ortografía, Historia y Biografías
2/ Uno para obligarme a recordar y relativizar: Platón defendiendo a Sócrates, el filósofo, no el futbolista
3/ Uno para mi deleite personal, Lorenzo Silva, es el cuarto ejemplar del mismo libro que compro, para asombro de los que me rodean. En realidad, uno se lo he regalado a una amiga que seguro no lo apreciará. Otro para mis guardias. Los otros dos, ni idea. Eso sí, también lo tengo digitalizado en el iphone, pero no cuenta
4/ Uno para mi ego, una especie de resumen de los literatos contemporáneos más conocidos, lo que me permite no leerlos, pero al menos saber qué se contaban.
Enfrascado en este último, me llama la atención una cita de Marcel Proust, que describe con detalle el placer de ¡¡¡¡ la ingesta de una magdalena ¡¡¡¡ (reproduzco a continuación):
“Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro triste día tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había echado un trozo de madalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal”, escribió el novelista en Por el camino de Swann (1913), primer volumen de En busca del tiempo perdido.
“¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? ¿Qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos. Ya es hora de pararse, parece que la virtud del brebaje va aminorándose. Ya se ve claro que la verdad que yo busco no está en él, sino en mí.”
Ya sé que este idiota se ha tirado dos párrafos hablando de una jodida magdalena, pero eso me lleva a dos reflexiones:
1/ Si se llega a tomar un churrito, nos deja tres volúmenes de a 1000 páginas cada uno
2/ Eso de la magdalena, ¿no será en realidad una metáfora de un buen colocón? Donde dice té, ponga el lector su refresco favorito. Donde dice magdalena, ponga el lector su espirituoso preferido , y tenemos una defensa en toda regla de lo saludable que es pillarse un buen pedo de cuando en cuando.
Y eso que dice Proust del brebaje, no sé a qué o a quién me recuerda.
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11 Comments

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  1. Creo que al final se comió el churro, porque En busca del tiempo perdido son como siete tomos. Pero no has entendido la esencia de la elucubración. Permite que te ilumine. Proust nos habla del poder evocador de las cosas más insignificantes, para él, la magdalena. Ahora imagina que “hubiera mojado el churro”. Habría tenido mucho mayor poder de evocación para todo el mundo esto último que la dichosa magdalena. Y eso que un churro es sólo eso, un churro.
    De cualquier manera, creo que debes buscarte un asesor a la hora de comprar y sobre todo, a la hora de torturar a los niños. No les regales libros, eso no les tortura, sólo les decepciona. Con arrinconarlos tienen bastante. Quítales la play, a la Wii, eso sí es tortura, o háblales del penalti fallado en Torrelaguna contra Lozoyuela, eso sí es tortura; o coméntales los planes de ascensión al Mondalindo (todos frustrados), eso sí es tortura; y si ya quieres sadismo, ponles el Real Madrid- Barça de la Copa del Rey. ESO SÍ QUE ES TORTURA.

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  2. Menos mal, me había acojonado el comentario del Facebook por abandonar tu habitual línea pésim-sarcástica, q te ha caracterizado desde el pleistoceno, por una melancólica mucho mas terrenal.
    El homenaje es sentido como bien sabes. No se me podría ocurrir un nombre mejor para un blog q es un simple refugio, porque solo busca relativizar las penurias cotidianas recordando lo q siempre ha sido mío, el optimismo irracional . Creo q nunca he sido mas optimista q en aquellos días ,y salvando a la rubia y los repetidos, nunca he sido mas feliz.
    Pero como has vuelto a la línea ceniza-irónica , abusando de tu agudeza habitual, te dore q has hecho muy bien en hablar del penalti fallado, en singular , porq tu y yo sabemos q no he fallado ningún otro.
    Como además has reconocido pública y privadamente mi destreza con el esférico, en multiples ocasiones y a multiples interlocutores, probablemente con mas subjetividad q criterio futbolístico , pues q te den por saco.
    Por cierto son solo tres tomos, q por supuesto no he tenido cojones para leer.
    Un abrazo, mi querido Cioran

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  3. Está bien lo de Segismundo “Ay misero de mi,Ay infelice,…” Ay …que joderse

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  4. Creo que eres uno de los pocos que ha pillado la esencia pura de mi nombre. Lo escogí cuando me encontraba encerrado en una oficina al igual que el pobre Segismundo se encontraba encerrado por culpa de su padre (polaco tenía que ser). Ciertamente, el optimismo irracional ha ocupado tu vida al igual que la mía la ha llenado el determinismo subjetivo pesimista, sabía que no estaba predestinado a grandes empresas mi vida y así está resultando. Puede ser que me haya acomodado a lamentarme y que no sea ya capaz de buscar una alternativa, no sé, pero el caso es que no hay quién me saque de este pesimismo más derrotista que el Extranjero de Camus (no Mario, Albert). Y siento (siempre he sentido que mis amigos yerren) corregirte de nuevo, pero son siete las novelas que componen el famoso libro de Proust (que siempre tengo intención de leer y que nunca me atrevo). A saber: Por el camino de Swann (1913)
    A la sombra de las muchachas en flor (1919)
    El mundo de Guermantes I y II (1921–1922)
    Sodoma y Gomorra I y II (1922–1923)
    La prisionera (póstuma, 1925)
    La fugitiva (póstuma, 1927)
    El tiempo recobrado (póstuma 1927)
    Como ves yo tampoco he tenido huevos para hincarle el diente. Y creo que se me ha pasado la edad de leer todo lo que cae en mis manos.
    Me hablas de la época pasada, de nuestros planes, de nuestras aventuras… Y joder, se me revuelve la máquina del cuerpo (como dice mi señora madre). Me pongo melancólico y la sensación es de (cómo no) derrota absoluta, de una ilusión truncada, pero eso sí, de unos momentos inolvidables e irrepetibles, con los partidos, la “Chambra”, el maravilloso viaje nocturno a Rascafría con el manguito del carburador roto, las películas culturales de la Chambra y la vuelta en moto, sin casco y sin luces… qué locura. Dejarías tú dentro de cuatro años viajar a Pablo en esas condiciones???? Le tacharías de loco y de suicida. Pues nosotros lo hicimos, jeje.

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  5. Pablo, no leas estas cosas. Son asuntos de adolescentes que se han hecho mayores. Y la adolescencia es mejor experimentarla por uno mismo (ya te queda poco). Luego todo se deforma…
    Besos y abrazos a ambos.

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  6. Me gustaría que me conocieras un poco menos para así, parafraseando a Lorenzo silva, colocar una mentira bien traída. Pero la realidad es que ni podría ni quiero mentirte. Me he emocionado cuando he leído tu reply. He tenido que levantarme de una reunión de trabajo esta mañana, para que mis compañeros no pensaran que me había vuelto loco por ponerme a llorar de repente.
    Sin duda no es una gran película, pero en “The Natural-El mejor”, Robert redford concluye en una frase 20 años de desaparición : “Las cosas no resultaron como las había pensado”
    Claro, es que si fuese así de fácil, no habría poetas, cantautores, ni todos los que viven del desamor y el infortunio.
    Balance, al final de temporada. En este caso, la temporada puede ser larga o corta, pero los partidos, a jugarlos.
    Dos preguntas:
    1/ De verdad crees que dejará a Pablo ir en un Simca 1000 sin gasolina o una Puch sin luces?
    2/No mandaría un SMS o whatasapp para qeu alguien le recogiera?
    Desengáñate, no podría evitarlo porque no va a pasar. A ellos no les interesa ese tipo de aventuras.
    Pues ellos se lo pierden
    Estuvo cojonudo.
    Todas las veces

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  8. La tortura siempre es buena excusa para salir de compras. Punto y aparte, ni te digo dónde el cristiano pruebe el lemon pie…

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