Con resignación cristiana

Yo nunca busco temas, dejo que los temas me busquen y yo los eludo, pero si el tema insiste, yo me resigno y escribo.(Jorge Luis Borges)
Como dice mi querido amigo, con mucha razón y su habitual falta de delicadeza, últimamente peco de ponerme algo más trascendente de lo que debiera, máxime considerando la situación actual. Y por esa razón llevo unos días pensando en que la próxima entrada del blog debiera ser algo más humorística que algunas de las anteriores. 
No estoy muy seguro de conseguirlo, porque en lo que es mi propia persona de mí mismo soy intrínsecamente serio. Mis fotos de niño son serias y aquellas en las que se me ve sonreír parecen un book para un anuncio del Parque de Atracciones, más que nada porque se me nota que no estoy acostumbrado. 
Eso no quiere decir en absoluto que no lo intente. La responsabilidad de esta publicación y mi propia profesionalidad como blogger aficionado pero con visitas de Alaska (gracias, primo), no me permitirían dejar de insistir hasta que los resultados sean razonablemente …simpáticos. 
Pero el que no tiene salero, pues como que le cuesta una chispita. Por tanto, debe buscar su inspiración en los hechos cotidianos para poder obtener situaciones hilarantes que puedan ser puestas como ejemplo y aderezadas con esos recursos literarios que se pueden obtener tras la atenta lectura de los clásicos.
En mi caso, y reconozco que es un recurso muy fácil, puedo echar mano de las experiencias vividas como facultativo de pro, tanto las propias como las que me han ido comentando compañeros sanitarios. Desde luego hay materia para escribir un blog, un artículo o una enciclopedia. Los términos que empleamos los sanitarios, son de difícil inteligibilidad para los pacientes, pero a veces resulta disparatado los esfuerzos de estos últimos por establecer una cierta complicidad en las conversaciones.
Esta misma mañana, un paciente intelectualoide intentaba convencerme de que ese dolor que le tenía martirizado era una contractura del “latissimus dorsi”  Tras una diplomática negativa por mi parte, y ante su insistencia, he tenido que aclararle que su padecimiento estaba localizado en el culo. Punto. Vamos , que le dolían las posaderas. Que el hecho de que se llame latissimus dorsi no significa que le alcance todo “el dorsi”
Anécdotas como la que acabo de comentar o el famoso “clamoxyl de pimientos” con el que una paciente de Torrelaguna obsequió a mi hermana pequeña en sus primeros días de nurse ejerciente, o la extraordinaria descripción de un orgasmo con la que un iluminado nos deleitó en las Urgencias del Severo Ochoa a las 4 de la mañana, forman parte de esos momentos épicos de nuestra vida profesional con los que asombramos a los amigos ajenos a la cosa hipocrática. Pero como decía, es un recurso demasiado fácil con el que desarrollar un blog de estilo humorístico. Cualquier compañero podría escribir unas cuantas de éstas, y a buen seguro acabaríamos por los suelos de tanto reírnos.
Aquí lo difícil es tener el cuerpo para muchas risas con la que está cayendo. Y escribir para provocarlas no deja de estar bastante complicado, porque los sucedidos habituales no son precisamente muy festivos. Es difícil encontrarle el punto humorístico a la crisis económica, el paro, los desahucios,…
Había pensado incluso en meterme con Paquirrín, que el hombre acaba de ser papá y seguro que le importa un bledo que me meta con él. Pero acabo de recordar que a su mami la están juzgando y la cosa tiene pinta de que va a dejar de estar entre bambalinas para estar entre galerías. No creo que sea el momento.
El siguiente candidato era Cristiano. Pensé en Messi por ponerle un nombre absurdo a su retoño, pero después de colocar dos golitos, uno de ellos extraordinario, he decidido dejarle tranquilo, no sea que se vengue de mí metiendo 60 goles esta temporada, que poder puede, pero mejor no animarle. Entonces, a meterme con Cristiano.
Pero se jorobó el invento. Primero le abren la ceja, segundo se queda calladito, tercero se quita la camiseta y me obliga a volver al gimnasio por pura dignidad y finalmente enchufa uno de volea. Descartado.
Desde luego se me ocurrió meterme con Artur Mas. Ahí si que lo estuve pensando en serio, porque se ha pasado tres pueblos. Pero se me han adelantado.
Resulta que en la última reunión del President en funciones con los empresarios del Instituto de empresa Familiar (en plata, los que parten el bacalao en España y especialmente en Cataluña), le han puesto en su sitio y le han obligado a recular de mala manera (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/12/catalunya/1352715450_541512.html) Con lo cual, me han chafado, porque la línea editorial de antoniadis9 es radicalmente contraria a hacer leña del arbol caído. Si a eso le añadimos los escándalos de las comisiones que se lleva CIU, que cada vez es menos escándalo, pues mejor dejarle al pobre que se lama sus heridas.
Pero vamos, que sigo sin poder meterme con nadie para crear ese oasis humorístico que era mi buena obra del día o de la semana. 
Se que muchos de vosotros pensáis que teniendo cerca a Tomás Gómez, para que volverse loco buscando a otro, porque da juego para dar y tomar. Me niego en rotundo. Porque antoniadis9 ha de ser un blog ecuánime y justo. E imparcial. Y como Tomás Gómez hay otros muchos en todos los partidos…Bueno, quizás no. Entonces, no me meto con él porque…es demasiado fácil. Eso es. 
Afortunadamente pude visualizar unos 30 segundos de una entrevista que le hicieron a Arturo Pérez Reverte. Y esa fue mi salvación. Tengo entendido que el hombre escribe bastante bien. Eso me han comentado. He intentado leer la Tabla de Flandes y no lo he conseguido. Pero eso será culpa mía. Si todo el mundo le considera tan bueno, es porque no he puesto suficiente empeño. Mea Culpa.
Lo que nadie me negará es que es un pedante insoportable. Me recuerda lo que decía mi padre sobre el cantante Raphael. Se le puede escuchar porque tiene una voz extraordinaria, pero verle es insufrible. Con Pérez Reverte me pasa lo mismo.
La entrevista en cuestión versaba acerca de su última novela, y estas son unas frases entresacadas:
“¿Ha tardado 22 años en escribir esta novela

 Arturo Pérez-Reverte. La empecé en el año 90. Llevaba unos 40 folios escritos y, por ese instinto del peligro, me di cuenta de que no estaba funcionando. Tuve la prudencia de parar, escribí El club Dumas, y ahí quedó aparcada.
XL. ¿Por qué no le ‘funcionó’ entonces?
A.P.R. Ahora, y no antes, me he dado cuenta de que no tenía edad suficiente para escribir esta novela. Tenía 39 años y me faltaba mirada, pasado, arrugas, canas, cansancio…; todo aquello que te da el tiempo”

 http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20121111/arturo-perez-reverte-miradas-4049.html

Yo no digo que eso no sea cierto, que a veces puedes necesitar la perspectiva que te da el tiempo, la acumulación de experiencias, el desencanto, el escepticismo, para desarrollar una creación pictórica, cinematográfica o literaria. Pero expresarla así es para darle de bofetones.

Al final, este post me ha quedado un poco menos humorístico de lo que hubiese deseado, pero no pienso decir que ha sido porque me falten canas o arrugas, porque tengo para regalar. Simplemente, no me ha salido mejor. 

¿Y el tonto de Pérez Reverte no puede decirlo así de fácil?  

P.D. Y vago de narices. 22 años para escribir una novela


 
 
 
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