¿People Stay?

jackson browne

La capacidad evocadora de los sentidos no tiene límite alguno. Me coloco en mi terraza de La Cabrera, observo la tradicional brisa huracanada, imagino el perfume de tomillo y cantueso, escucho a Jackson Browne y ya la tenemos liada. Me asaltan todos los recuerdos de juventud, en fila de a dos, los agradables a la izquierda y los otros a la derecha. Los recoloco, por supuesto.

Ahora que los veo alineados, amago con el recuento, y me paro justo a tiempo. No conozco el resultado pero me asusta. Y me digo a mí mismo que la aritmética no resuelve este sistema de ecuaciones, porque los coeficientes a aplicar se alejan de la linealidad, la proporcionalidad y de la dispersión. Que cada uno puntúa de una forma distinta, y esa calificación es tan subjetiva que podría resultar prácticamente cualquier resultaro que yo quisiera.

Me tranquiliza un montón. Si veo que voy perdidendo, pues lo amaño y listos. Como la vida misma. Sólo faltaría que en un balance vital que comienzo y termino yo mismo, y cuyas reglas son las mías, fuera a salir perdiendo. Es como jugar al ajedrez contigo mismo e intentar ser neutral. No es posible. Unos días te apasionan las blancas y al otro odias los alfiles.

Además de hacer trampas, sin paliativos ni eufemismos, siempre puedo contar con mis amigos. Ellos nunca amargarían mi existencia diciéndome la verdad. Me apoyarían sin reservas cuando le adjudico la máxima puntuación a un gran partido de fútbol, con o sin victoria, que al suspenso en dibujo que me obligó a permanecer un  veranito con la perspectiva caballera.

Jackson Browne dice People Stay. Parece que habla de los asistentes a uno de sus conciertos, que permanecen a pie firme, mientras su guitarra atraviesa el silencio con la suavidad de una mariposa y la llegada de un beso. ¿Cómo no permanecer? ¿A qué más podríamos aspirar? ¿A ganar todas las cuentas?

Todos dejamos negativos por el camino y nunca queremos recordarlos, porque en el fondo no son errores, son traiciones. A nosotros, a nuestras convicciones, a nuestra historia, a nuestra inteligencia, a nuestros sentimientos y a nuestros deseos.

¿Cómo puntuar las traiciones? Las compensamos con éxitos, con buenos sentimientos, con buenas acciones. Supongo que debían ser muchas toneladas para neutralizarlas. Y suele quedar poca vida para amortizarlas.

No aporto soluciones, soy consciente. Sólo comparto fracasos. Los junto con los vuestros, si es que tenéis, y saltamos la hoguera de San Juan. Sé que no es mucho, pero no queda otra. Lo hicimos, no quisimos, pero ahí queda.

Y la vida en marcha. Y bajarse no es sencillo.

jackson browne entrada

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9 Comments

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  1. Dicen que de los fracasos se aprende
    Dicen que sin fracaso no hay triunfo
    Dicen que un fracaso a tiempo siempre merece la pena…Dicen, Dicen, Dicen…Y yo, sólo sé que; “vivir es lo más dificil que tiene la vida”

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  2. Dicen que de los fracasos se aprende
    Dicen que sin fracaso no hay éxito
    Dicen que un fracaso a tiempo siempre merece la pena…Dicen, Dicen, Dicen…Yo sólo sé que;”vivir es lo más difícil que tiene la vida”

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  3. De los fracasos se aprende, aunque ¡ hay que ver lo que molestan (por no decir duelen)!

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  4. De todo se aprende en la vida, pero creo que de los fracasos más, quizá como dice Raquel, porque duelen.

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  5. Los fracasos se aprenden si quedan como experiencias. Saludoooos, me quedo en tu blog y te invito a visitar el mío. 🙂

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