Bukowski Y El Ardor

Fue en el contexto de una conversación improvisada por las circunstancias. No planifiqué ni el diálogo ni el momentum, ni el interlocutor ni el contenido. Los más optimistas dirían que así son las mejores cosas de la vida. Los pesimistas dirían que los sucesos repentinos suelen aportar desazón y tristeza. Mi interlocutor es una de esas personas especiales con las que uno se topa en la vida. De esas que te aportan una visión diferente, una vivencia paralela, una recta divergente en el espacio vectorial. De las que reconoces al instante y que agitan tus reflejos, porque sabes que estar a su altura exige dar el máximo, exponer buena parte de lo que llevas dentro; Más que nada, porque si te mantienes en un plano superficial, te reconoce como uno más; Y entonces quedas a expensas de su generosidad, para que te muestre solo una pequeña parte de lo que es, de su recóndito inventario interior. Y entonces, simplemente te pierdes la mejor parte. La que reserva a los elegidos.

De entre todos los cafés del mundo,…Perdón, de entre todos los posibles temas de conversación que pudieron haber surgido, hablar de libros, de autores y poemas era una posibilidad esperable, perfectamente posible, nada violento ni sorprendente. Que de repente uno de los dos, creo que fui yo, desempolvara al viejo Bukowski, no estaba en los planes, ni en los suyos ni en los míos. En mi caso, porque evocar a Bukowski suponía volver muchos años atrás, a mis mejores épocas, a la época de los cimientos, del esculpido, modelado, lijado y pulido de la persona en la que me he convertido. Y ya comprenderéis que es una situación terrible enfrentar lo que eres con lo que quisiste llegar a ser. No creo que nadie quiera hacer ese ejercicio voluntariamente. En ocasiones porque eres consciente de las grandes diferencias, y en otros por las grandes semejanzas.

Bukowski estaba allí, en la sala de estudio donde transcurrían las inolvidables horas de estudio a la que obligaba mi personal elección de futuro. Donde los apuntes y los manuales coexistían con los grandes de la literatura internacional. Donde tras horas de técnica y ciencia, desembocaba inevitablemente en la ficción, la reflexión y la aventura. Ese era mi pecado, abandonar la obligación por la devoción. No me arrepiento, pero aún no me considero plenamente absuelto.

Prometo que fue una cosa casual. Simplemente me gustaba esa mesa, y decidí colocar mi nombre en su respaldo, de facto. Cuando llegábamos los primeros, casi siempre los mismos, procurábamos respetar nuestra geolocalización. Y cuando llegaba, siempre tenía mi sitio. Quizá porque supieran que venía de más lejos, quizá porque a los demás no les gustase. El caso es que Bukowski se hallaba al alcance de mi brazo derecho, sin más esfuerzo que un simple balanceo de silla ya sabéis, aquel por el que solían regañarnos los mayores, que siempre auguraban terribles caídas que casi nunca se producían.

Como es lógico, me atrajo de Bukowski los títulos poco ortodoxos de sus libros y poemas: “Escritos de un viejo indecente”, “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones”, “Mujeres”, “La máquina de follar”, suponían un reclamo magnético para aquellas edades jóvenes. Escatológico, excesivo, soez y sexual. Irresistible. Por tanto, comencé a leer aquellos libros, con una curiosidad adolescente, comenzando por la poesía, siguiendo con el relato corto y acabando con la novela.

De toda aquella lectura pseudoclandestina, pude llegar a absorber la desesperación de la vivencia, la pasión, la aparente anarquía y la apología del alcohol como sencilla herramienta autodestructiva, por lo que he decicido darle una segunda oportunidad, y rescatar alguno de aquellos poemas, en la esperanza de encontrar algo más, algún mesaje subliminal, alguna clave oculta, alguna enseñanza magistral, alguna respuesta a las infinitas preguntas.

En cambio, he hallado en sus poemas una gran cantidad de nuevas preguntas, nuevas deseperanzas y definitivas afirmaciones, a cual de ella menos venturosa.

Por ejemplo, en el poema “Confesión“, ensaya sobre la futilidad de la vida:

…No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de 
Nada…

O en “Acto Creativo

Cualquiera puede alcanzar

Las alturas alguna que otra vez

La clave consiste en
Resistir

Cualquier cosa que sirva
Para que

Esta vida siga bailando
Frente a 
Doña Muerte.

En muchos de sus poemas, Bukowski escribe acerca de la vida, de la muerte, con posicionamientos sombríos y pesimistas, pero una de las cosas que más llama la atención es el tono impertivo, innegociable, inflexible y determinista con el que se refiere a nuestro paso por la tierra. Y la única contraposición que se permite a estos sombríos pensamientos es la resistencia, la rebeldía ante ellos, como única forma digna de posicionarse contra esta perspectiva. Por ejemplo en el poema “Arrinconado

…mientras las sombras cobran 
formas 
peleo en lenta 
retirada 
ahora 
la promesa que fui 

mengua 
mengua 
ahora 
enciendo otros cigarrillos 
me sirvo otras 
copas 
ha sido una hermosa 
pelea 
y aún 
lo es. 

Como se puede apreciar, mi búsqueda de respuestas en los escritos de Bukowski, no puede ser considerada un éxito. No he encontrado respuestas a las dudas que me atenazan constantemente, si acaso en sentido negativo. Ya sé que hay determinadas cosas que no merece la pena hacer, porque Bukowski lo intentó sin mucho éxito. Si acaso, he podido encontrar ayuda a la hora de organizar mi agenda:

LO HACES MIENTRAS MATAS MOSCAS

Bach, dije, tuvo 20 hijos.
apostaba a los caballos durante el día.
jodía durante la noche
y bebía en las mañanas.
en el medio escribía música.
 
al menos es lo que le dije
cuando ella me preguntó,
cuándo es que
escribís?

¿Y vosotros, cuándo escribís?

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2 Comments

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  1. La vida puede ser maravillosa.
    Reencontrarme, en el blog de un amigo, un video de Polanski y el ardor con la interpretación del saxo 🎷 del genial 😎 surfer zarauztarra Carlos Álvarez.
    Esto sí alegra el estío en el Cantábrico.
    Grande! 👍

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    • Ah, amigo. Que tiempos. Supongo que nuestros compis de equipo35 no habrían oído nunca un punk rock espańol como este. Que valga como legado cultural, no te parece? Ya les contaremos cosas de la movida con el segundo gin tonic . Déjate caer más por el grupo de whatsapp que no se qué hacer con tanto jovencito

      Me gusta

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