Blanco y Blue

La limpieza de la noche me permite cierta objetividad analítica, aunque bien podría sostener lo contrario, casi con igual intensidad. Si defiendo que a estas horas puedo reunir cierto grado de serenidad, neutralidad y valentía, también podría decir que en las tinieblas reina la confusión. Es por eso que solo puedo afirmar que en estos momentos, en los que solo puedo ver el blanco de los edificios y el azul de las aguas artificiales, y en los que solo puedo oir la banda sonora de mi vida, enlatada, procesada , clasificada y sin embargo salvaje, me veo con cierta predisposición a la confesión.

El problema es que no sabria por donde empezar, dadas las dimensiones de mi lista de faltas, pecados, olvidos y daños. Así que ego me absolvo. Qué podría hacer. No me voy a castigar a arder en el infierno, a vagar mi alma errante durante los próximos siglos, a arder en los fuegos del infierno. Al fin y al cabo, el castigo más terrible, el duelo más prolongado, la penitencia más extrema es la convivencia con uno mismo, considerando que uno conoce con mucho detalle la relación de sus delitos.

Por tanto, con la ayuda de Hegel, concluyo -sintetizo-, que haga lo que haga me da más o menos lo mismo. Si voy confesando por doquier, mantengo mis pecados intactos, hago infeliz a los que me rodean y me echo a la espalda una penitencia terrible. Si me callo como una vil meretriz, me quedo con mis cuitas, no hago infelices a los que me rodean, pero mi penitencia es aún peor.

Por tanto, solo me queda una salida: Ir asumiendo las faltas como parte de nuestro recorrido terrenal, sin reconsiderarlas demasiado, ir superándolas poco a poco, y procurar no repetirlas más veces de las estrictamente necesarias.

seneca
Lucio Anneo Seneca

Con este planteamiento no se si me he vuelto estoico, hedonista o canalla. Pero me resulta atractivo ya que es el que conlleva menor carga moral. Claro que eso es porque el planteamiento es en sí mismo bastante cínico. Me acepto, luego me perdono, pero lo hago para poder seguir aceptándome. A Séneca se le caerían los lagrimones, porque el planteamiento lo podría haber firmado él mismo. Por supuesto que un latino siempre se identificará mejor con un cordobés como Séneca que con un griego o un hindú.

Además, cínico tiene un cierto deje a pícaro, a tolerable, a humano, a simpático, a listo. Por supuesto que no es cierto en absoluto, pero estéticamente se lleva mejor ser un cínico que un cabrón con pintas. Además, todo depende de con quién te compares. Eso sí que es cínico.

Para un cínico, letra

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2 Comments

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  1. Cierto que convivir con uno mismo es un castigo, aunque también es emocionante. Y además de las faltas, los pecados y los olvidos, seguro que en lo profundo acompañan algunos aciertos, virtudes y buenos recuerdos. Muy buen post.

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    • Bueno, solo se puede pensar de esa manera. Lo contrario es prácticamente incompatible con la existencia.
      Hoy he oído esto en tv y me parece cierto y cruel a la vez: “La Confesión siempre es una debilidad. El Alma grave guarda sus propios Secretos y sufre su propio castigo en Silencio.”
      Dorothy Dix
      Menuda vida debió llevar, ¿no crees?
      Gracias pòr seguirme, por comentar y por la calidad de los comentarios.
      El próximo post será musical, por lo que habrá poco espacio a la reflexión y mucho al deleite (o al debate)

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