Escaques (microrrelato)

Hay días de éstos, en los que todo lo ves en blanco y negro, que te cuesta tomar una decisión, pero tienes el reloj sobre la cabeza, cual Espada de Damocles.

Detectas la hostilidad en el que tienes enfrente. Percibes que busca tu fracaso, como si fuera su éxito. Te mira poco, pero cuando lo hace, la enemistad emana en cada uno de sus movimientos palpebrales.

Y en el entorno, todos los ojos puestos sobre tí, esperando tu acción, penalizando tu inacción. Sospechas que intentan taladrar la calota craneal, para dejar sus ideas colonizando las tuyas. Casi lo desearías, para amortiguar la presión, pero resistes por honor, por ambición, por bonhomía o por tozudez extrema, chi lo sa.

Pero llega el momento, tu momento. Lo tienes. Repasas de nuevo. Controlas las consecuencias, valoras los riesgos y te la juegas en el intento. Pero es tu misión y lo sabes. Llegado este momento, no hay vuelta atrás. Repasas. Valoras. Decides.

“¡Jaque!”

 

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