Sin rencor

Demasiados días observándola en silencio. Ocultando su enorme interés tras las páginas del diario del día anterior. Hoy iba a ser el día. Por nada especial. Se sentía seguro en su incertidumbre vital.

Solo eran dos adultos estableciendo una relación social, civilizada, común. No había nada de malo, y nadie iba a molestarse por ello. Y ella mucho menos, con toda certeza.

En ese delicioso óvalo de cara no podía generarse estructura poligonal alguna. Todo serían curvas sinuosas provocadas por la acción de su sonrisa. Con toda probabilidad; A diario se miraban, se estudiaban y sonreían. Una química natural, humana. Dos seres humanos que se relacionaban, nada más común.

Y de la manera más natural, se identificó, y extendió la mano derecha hacia ella. No pareció sorprendida. De hecho, contestó en el acto.

“Disculpa, no estoy interesada en saludarte, ya me perdonarás. Pero físicamente no me atraes en absoluto, y tengo ya suficientes amigos y conocidos como para aumentar el censo. Sin rencor, ¿verdad?”

 

 

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8 Comments

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  1. Se le debió de caer el mundo con las primeras palabras que recibió de ella 🙂 muy bueno, besos enormes de viernes !!!

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  2. Me gusta ese estilo, honestidad ante todo.

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