Entropía Social

“Disculpéme, señora”

“¿Sí?”

“Desde hace ya unos minutos, vengo detectando que mantiene posada una de sus manos en mi glúteo derecho”

“¿Y?”

“Simplemente lo hacía notar, por si fuese un hecho casual”

“¿Me está sugiriendo que mantengo mi mano posada en su glúteo y que no me he dado cuenta? ¿Qué clase de insulto es ese?”

“Nada más lejos de mi intención, señora. Antes bien, obtener la confirmación de que aquello que bien podría ser considerado casual, en un contexto convencional, pudiera ser entendido como un acto estrictamente voluntario”

“Y en el hipotético caso de que ese…acto, no fuese estrictamente involuntario, ¿qué le hace suponer a usted que haría algo tan extremadamente vulgar como hablar de ello?”

“Llámeme usted exótico, madame, pero podría hacérmelo suponer el hecho de no constituir un acto muy común, estadísticamente hablando”

“Y de nuevo, ¿qué le hace pensar a usted que me muevo en esos parámetros comunes? ¿Vuelve usted a intentar insultarme?”

“No, por dios, no vaya usted a pensar tal cosa. Es simplemente, que si nos movemos en un entorno de tal entropía social, en el que usted actúa en las afueras de los convencionalismos sociales, y yo, hipotéticamente procediera de forma similar, desearía tener una cierta garantía de que sus represalias no podrían llegar a ser, digamos, absolutamente convencionales (y contundentes)”

“Pero, caballero, ¿no se le ha ocurrido pensar que el hecho de que yo hipotéticamente le contestase afirmativamente, es decir, aceptara la hipótesis de que usted se desenvolviera en la circunvalación de los convencionalismos sociales, con mi tácita aprobación, sería una vulgaridad extrema, superior incluso a las ya expuestas? Sin duda, su pregunta solo admite una respuesta. Y esta respuesta es que la única respuesta posible está en la comprobación empírica de sus hipótesis, asumiendo el riesgo de que pueda usted recibir la abrupta respuesta social más convencional (y contundente) posible, o en su defecto, una innovadora, heterodoxa y satisfactoria respuesta en los límites del convencionalismo”

Zaaassss ¡¡¡¡

 

 

 

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11 Comments

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  1. Jajajaja, qué descaro más vulgar. Un besote

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  2. Y lo que te gusta enredar…jjj

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  3. Jjajajaja…muy bueno ¡¡
    La señora con todas sus leyes, supongo que eso le dará más valor a la mano que toca el culo jaja

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  4. Jajajaja. Manos blancas no ofenden hasta que se hace la pregunta incorrecta en lugar responder. Un abrazo.
    Que bien hilado Antonio.

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