Esas Otras Parejas

Todo fue en vano. Te rogué, supliqué, imploré. Me humillé hasta el límite o inventé uno nuevo. Todo fue en vano.

Era previsible. No eres de las que se quedan. Es un rasgo distintivo de tu carácter. O quizá una sádica estrategia para eludir el amor. Lo desconozco. Me resulta indiferente. Curiosidad científica, si acaso.

Dicen, me dijeron, que lo mejor para mí es tu ausencia. Y reconozco el argumento, lo admito y lo asimilo. Pero no lo acepto. Porque en la diatriba entre sufrirte o perderte, deme el cielo siglos de sufrimiento. Permítame el firmamento rozar la locura, planear sobre el desconsuelo, sumergirme en la desdicha, siempre que sea a tu lado.

Porque mi soledad no es más que un sinónimo de tu falta. Porque reconozco que me faltan tus vejaciones, tus desprecios, tu odio, si me apuras. Cómo añoro esos días, cómo me duele recordarlos y perderlos.

No soy digno de ti, vaya obviedad. Pero siempre pensé que podría servirte de acerijo, que podría ser el mensajero al que matar, el esclavo al que pisotear, el súbito al que aplastar.

Lo hice tan bien como pude, lo intenté, te lo juro. Cuando llorabas te besaba, para que me explicaras todos los detalles por los que me desprecias. Cuando me amabas procuraba ser torpe, inoportuno, vulgar, para que pudieras odiarme por ello con más razón, si cabe. Y cuando te veía feliz, procuraba estar cerca, para que pudieras restregármelo a la cara. Cuando buscabas a cualquier otro, te allanaba el camino, te dejaba o recogía, para ser el mejor de los cornudos, el más servil de los despreciables hombres del mundo.

Y aún así, me dejaste. Yo no lo critico, por favor, quiero aclarártelo. No hay nada que hicieras a lo que no tengas derecho, líbreme dios de decir lo contrario. Pero has de comprender que mi función en esta vida es mantener mi desgracia viva, para procurar tu dicha o reducir tu desdicha. Y en esta ocasión, debo llevar a cabo el sacrificio completo, el más abnegado de los actos que pueden realizarse por otra persona, con el único fin de estar a la altura de lo que esperas de mí.

Puedo entender tu desconcierto al seccionar la carótida, nada más razonable. Cómo no iba a entenderlo. Pudo causarte una cierta sorpresa, ya lo comprendo. Y sé, que a pesar de tu asombrada expresión, acabarás por darte cuenta de que con este último acto, solo coloco la guinda del pastel de mi profunda admiración y desvelo por ti. Acéptalo como esa última ofrenda, la que realizo con un fondo musical de sirenas, ayes y gritos, la mejor de las bandas sonoras. Porque no solo vivirás eternamente, sino que lo harás como una heroína, un mito, una leyenda. Escribirán en tu honor, expondrán tus mejores fotografías, elogiarán tu vida.

Y yo pasaré a la historia como el depravado, insulso, invisible y molesto individuo en el que me he convertido para ti.

Sonríe, oferta tu mejor perfil, olvida las manchas de sangre, no pongas esa cara. Deja que por un momento te sujete en mis manos, y te mire con toda veneración. Que nos inmortalicen a los tres: A ti, a mí, y a este cuchillo que ha parecido cobrar vida propia en mis manos.

Sonríe.

Anuncios

21 Comments

Add yours →

  1. Brutal, como siempre. Nunca me dejas indiferente, Antonio

    Le gusta a 1 persona

  2. Fantástico, Antonio. Siempre me envuelven y sorprenden tus letras.
    ¡Saludos!

    Le gusta a 1 persona

  3. Un relato de amor, de locura y de muerte… Como dice Marina, no es posible quedar indiferente…

    Le gusta a 1 persona

  4. Antonio, el escrito genial como siempre, pero me deja un mal sabor de boca…
    La violencia contra la mujer, aún de esta manera, de ficción y tan bien escrito, no me deja indiferente, me provoca un dolor insoportable, he tenido situaciones muy cercanas como para no estar muy sensible al tema…
    Quizá tiene un doble sentido que no llego a entender, quizá quieras representar al hombre ninguneado por la mujer, sumiso, acobardado, incapaz de sobreponerse a una situación que le hace parecer un cobarde… no sé.
    Reitero que el escrito es muy bueno, lo demás es una apreciación personal e íntima mía, que no desmercece, ni muchos menos, al relato en sí.
    Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    • A veces es difícil de saber la repercusión de un escrito, desde la mente de su autor a la valoración del lector. Y pasa igual en la música, la pintura y el cine.

      Le gusta a 2 personas

      • Eso es verdad, Antonio, depende de la especial sensibilidad de cada uno para ciertos temas. Según iba leyendo tu relato, creí que iba a tener otro desenlace y de repente me ha dado un vuelco el corazón. Como te decía, es algo que es superior a mí, pero nada personal contra el relato, que me parece genial.
        Como dices, hay muchas cosas que nos remueve la conciencia, en cualquiera de las artes y eso no quiere decir que haya que descartarlas, después de todo es la vida misma.

        Le gusta a 2 personas

    • En este caso, se intenta narrar la violencia de una persona frente a otra, utilizando el control, la humillación, las vejaciones, en definitiva, la falta de moralidad al permanecer en un plano de superioridad llevada al extremo.
      El final narra exactamente lo mismo, por motivos muy similares en el fondo.
      La moraleja, la violencia engendra violencia. La vejacion, arrastra vejacion, etc
      Si cambiases el sexo de los personajes, el escrito sería el mismo. Nada más lejos intentar opinar en particular sobre la violencia machista, específicamente, sino sobre la violencia y dominación en un plano general

      Le gusta a 3 personas

      • Cualquier violencia, desde luego, por eso entiendo el estado del hombre del relato. No me gusta la violencia doméstica, no hablo de género, sino de violencia entre la pareja, él o ella, no soy de las que pienso que las mujeres somos santas… de ninguna manera. Está muy mal planteado eso de violencia de género… víctimas son todos los violentados, mujeres u hombres, pero sobre todo los niños, que son los grandes olvidados…
        Y ya dejo el tema, porque se trata de un relato y es ficción, desde luego, pero ya te digo, soy muy sensible a este tema. Discúlpame por la polémica.
        Un abrazo.

        Le gusta a 2 personas

      • Nada que disculpar. Claro, es ficción, escribo sobre algo inventado, algo que concibo posible, sin más.

        Le gusta a 2 personas

  5. ¡Qué terrible esa dependencia! ¡Qué final tan drástico! Y yo que al leerlo me iba acordando de esta canción; https://youtu.be/Vz6r0TP4FBI. Un buen relato. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

  6. Más que a_go no estaba bien en esa _e_ación.
    ¡Ufff! Cuando comento no se ma_can dos _et_as… ¡Me doy!!!
    ¡Un ab_azo!

    Le gusta a 1 persona

  7. Impresiona Antonio, una relación enfermiza qué acaba en tragedia, como tanto sucede en la realidad, por desgracia. Ese sí que vive inmerso en la locura de un amor malsano. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  8. Ufffff vaya relación enferma y penosa. Y pensar que estas cosas puedan suceder. La realidad supera a la ficción, pero en este caso, subyace una dependencia enfermiza. No sé….tal vez mañana lo vuelva a leer, porque a veces hay que releerlo para captar nuevos matices. Por lo demás excelente, por supuesto. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  9. Material para una obra de teatro, tan dramática como desesperante.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: