Al Regreso De Mi Entierro

Al regreso de mi entierro, reflexionaba sobre la inutilidad del paso por la vida, en la certeza de que al finalizar la jornada, colocadas las flores reglamentarias en la portada del nicho, lo vivido, lo amado y lo sufrido carecían de relevancia real.

Si lo vivido no puede ser revivido, ¿qué sentido tiene vivirlo? ¿La simple vivencia del momento? Imaginemos aquellos momentos cumbre de la vida. ¿Sólo se viven una vez y se esfuman con la muerte?

Quise gritar a los cuatro vientos, quise elevar mi protesta, pero no tuve en cuenta que estaba muerto, y a los muertos, en todo caso, se les recuerda, pero no se les escucha. Ni se sienten las vibraciones, ni la presencia. Ni se escucha el silencio, porque el silencio es ausente.

Y en el camino de regreso, hacia donde fuese, me lamenté de lo vivido, por ser tan efímero, por ser tan propio que ni legarlo se puede. Se venía conmigo, y conmigo se evaporaría en silencio, pero no me acompañaba, simplemente venía en mi misma dirección, coincidía en mi camino.

Es más, como me temía, ni seguí sintiendo, ni seguí pensando, ni pude recordar. No contemplaba a los queridos desde las alturas, no velaba por su estado, ni les inspiraba en los momentos difíciles, porque al acabarse, se acabó. Aquí, allá, por doquier.

No hay descanso eterno, porque mal descansa el que no puede estar cansado, porque no está. No hay vida eterna, porque no hay vida. No hay infierno ni cielo, ni purgatorio, ni alma.

Solo queda lo que queda, los que quedan. Los que siguen, los que viven, los que sienten, los que aman. Esos pueden tener cielo, pueden tener alma, porque al existir, existes, en las maneras y en los modos en los que te es posible, por lo que es posible, solo posible, que roces el cielo o el infierno, que contemples el purgatorio a lo lejos, e incluso que percibas tu alma.

 

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5 Comments

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  1. La vida, un camino sin destino, sin sentido. Sufrir, lamentar, irritarse, llorar y a veces reír… tan solo momentos que se van sumando para componer eso que llaman vivir y que, la mayoría de las veces, es solamente sobrevivir. ¿Y tiene algún sentido hacerlo? en el fondo, ninguno, pero somos tan tontos que por un instante de felicidad, somos capaces de arrastrarnos por un campo de piedras, aunque supongo que acabe magullado y lleno de heridas…
    Muy buen escrito, para reflexionar…
    Un abrazo, Antonio.

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  2. Y que es existir? Recibir un legado, aprender y transmitirlo a los que siguen existiendo un poco mejorado. Con suerte quedar enredado entre algunos recuerdos y retratado en el relato falso de como nos hubiera gustado existir. Anda que como nos pongamos a pensar en ello, se nos va a aguar el ánimo, coño. Y hoy es viernes Antonio!! Un abrazo.
    La verdad es que me ha gustado muchísimo.

    Le gusta a 3 personas

    • Me alegro. Es una sencilla reflexión sobre el paso por la vida. En realidad, la tesis es contraria a lo expuesto. Es decir, si los momentos son efímeros e irrecuperables, quizá pueda deducirse que la vida más allá de los momentos, por muy intensos que sean. Como tú dices, transmitir el legado, hacer feliz a la gente, transmitir ideas y pensamientos, crear cosas tangibles o etéreas, sea en realidad el sentido de la vida.
      Es decir, que deberíamos cambiar nuestro egocentrismo por una especie de entornocentrismo, en el que nos centremos en mejorar la vida de los que nos rodean.
      O no.

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  3. Coincido con el contenido del texto. Más allá o más acá no hay nada más que la propia nada. El resto son ilusiones que nos inculcan desde niños, muy prácticas para justificar lo que es difícil de justificar. Y ya está. Usando tus propias palabras: “porque al acabarse, se acabó. Aquí, allá, por doquier”. ¿Y qué queda? Pues solo quedan nuestras obras y nuestras personas. Un día decidí razonadamente, que la vida es para los que viven. Así que conviene aprovecharla al máximo de nuestras posibilidades, inquietudes y emociones. Una vez terminada, se apaga la luz y solo alumbra la llama del recuerdo, que poco a poco se apagará también.
    Un fuerte abrazo

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    • Bueno, esa es la propuesta del texto, desde luego. Como otras propuestas colaterales: la vivencia efímera, la aparente ausencia de significado de la vida,…
      Frente a esto, espero que las aportaciones de unos y otros obliguen a modificar el sentido del escrito, o a su absoluta ratificación.
      De momento gana la futilidad de nuestro paso, apoyada por el ilustre Carlos Montalleri 🙂
      Muchas gracias, amigo.
      Un abrazo

      Le gusta a 2 personas

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